La hermandad y la vida laboral

25 Mar, 2020

Nuestra ubicación en la hermandad nos marca desde nuestro nacimiento, ser el “primogénito” obliga a quien lleva esa responsabilidad a cumplir con la expectativa del clan, se le entrena para liderar y proteger la continuidad, tiene una carga muy diferente a la del segundo hijo, “el integrador”. Este une, evita el conflicto y prefiere los acuerdos.

El tercer hijo es el “independiente”, es el diferente, quien tiene mayor libertad para decidir, y lo hace mas creativo porque no se ajusta a las reglas del clan.

Estos rasgos, por supuesto mas complejos en cada caso, se transmiten en la hermandad de sus iguales en la empresa. En conciencia de esta información, es posible definir rasgos y capacidades para ciertos cargos, mejorando la eficiencia laboral y relacional.